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La dinastía Nguyen en Vietnam

El rey Nguyen Anh, tras la muerte del antiguo rey Quang Trung extendió sus dominios por el país con la ayuda de un misionero francés, Pigneau de Bébaine, obispo de Adran.

De Béhaine vio la oportunidad de expandir la influencia de la Iglesia Católica y le prometió a Nguyen Anh ayuda militar de gobierno francés a cambio de derechos territoriales y comerciales en el país. Sin embargo, los franceses estaban demasiado ocupados con sus propias disputas internas y la ayuda prometida nunca llegó a materializarse. Sin darse por vencido, el obispo recaudó fondos y reclutó a los soldados él mismo. El adiestramiento en técnicas militares occidentales resultó de un valor inestimable para Nguyen Anh y su ejército, y es probable que contribuyese a su victoria de 1801, año en que por fin sojuzgó a los Tay.En la corte comenzó entonces una lucha por el poder entre las facciones francesa y china.

Si bien Nguyen Anh debía su ascenso al trono a los franceses, no se fiaba en absoluto de las intenciones que éstos pudieran abrigar para su país, de modo que durante su reinado en la corte tuvo primacía la facción china. Acabó por confiar más en la ayuda de los mandarines confucianos que en la de los misioneros católicos para la consolidación de su imperio.

El reunificado y ahora llamado reino de Viet Nam se extendía desde la frontera con China hasta la península de Ca Mau, en la punta sur del país y la ciudad de Hué se convirtió en la nueva capital administrativa del país.

El absolutismo de la dinastía Nguyen se vio reflejado en la extraordinaria transformación de Hué, que se convirtió en la ciudad más hermosa de Vietnam, donde hoy descansan los restos de la dinastía Nguyen.

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Se construyeron exquisitos palacios, mausoleos, templos y pagodas, todos ellos en armonía con el orden cósmico. Además, los reyes Nguyen ensancharon las fronteras de Vietnam hacia Laos y Camboya, anexionándose zonas de ambos reinos en calidad de estados vasallos de su imperio en Vietnam.

Cuando el rey Nguyen Anh murió, los franceses y chinos se pelearon por el control del poder en Vietnam, y una vez más fue el bando conservador chino el que se alzó con la victoria.

Tras la coronación de Mien Tong como emperador con el nombre de Minh Mang, finalizó oficialmente la disputa entre China y Francia. La mayor parte de los seguidores de los franceses fueron degradados o ejecutados. Pero las misiones católicas habían intensificado su proselitismo por todo el país, lo que indujo a los chinos a adoptar rápidamente una política anticatólica.

Se perdió así una oportunidad para la paz y con ella una ocasión de modernizar e industrializar el país. Los conflictos religiosos, las facciones políticas y la intervención extranjera arrastrarían de nuevo a Vietnam a la guerra. Esta vez contra la colonización Francesa.