La diversidad topográfica de Vietnam sólo es equiparable a la riqueza de flora y fauna de sus montañas, bosques, llanuras y mesetas.
En tiempos prehistóricos un denso manto forestal cubrÃa la mayor parte de Vietnam. Las selvas tropicales todavÃa ocupan el 40 % de la superficie del paÃs y albergan más de 700 especies de plantas identificadas, las cuales constituyen una valiosa fuente de aceites, resinas, maderas preciosas y plantas medicinales.
La explotación del medio ambiente lo largo de varios siglos ha mermado notablemente las regiones boscosas de Vietnam, cuya extensión ya se ha reducido casi hasta la mitad desde el año 1945.
La guerra, la defoliación quÃmica durante la guerra de Vietnam y el rápido crecimiento de la población han acelerado considerablemente el proceso de deforestación.
Se talan árboles de maderas preciosas en cantidades masivas para la exportación. No obstante, este tipo de explotación integral de los bosques podrÃa costarle al paÃs mucho más cara cuando las inundaciones y la erosión impongan su tributo medioambiental, como ya ocurrió en Thailandia en la década de 1980 con resultados devastadores.
La fauna de Vietnam, en términos generales, es idéntica a la de Bengala y la penÃnsula de Malaca.

Entre sus 273 especies de mamÃferos, 180 especies de reptiles, 273 especies de aves y cientos de especies de peces e invertebrados, hay algunas extinguidas en otras regiones de Asia.
Algunos de los animales que encuentran refugio en Vietnam son el elefante, el búfalo salvaje, el rinoceronte, el antÃlope, el tapir, el mono, el jabalÃ, la tortuga, el cocodrilo lo y el cálao.
En la década de 1990 se descubrió en Vietnam una especie de mamÃfero desconocida hasta entonces: un antÃlope que vive en la provincia de Nghe An, cerca de Laos, y que ha recibido el nombre de órix de Vu Quang, aunque los vietnamitas lo han bautizado como saola.
Además, cerca de la frontera con Camboya, en la provincia de Dak Lak, se encontraron los cuernos de un bóvido que se creÃa extinguido.
El desarrollo económico del paÃs ha supuesto nuevas amenazas para un ya de por sà frágil medio ambiente. El crecimiento de la población -en la actualidad se calcula que se acerca a los 80 millones de habitantes- supone más demanda de suelo.
El gobierno lleva debatiendo desde la década de 1980 qué superficie de terreno dedicado al cultivo del arroz debe destinarse a uso industrial.
Los bosques continúan amenazados por las técnicas de tala y quema que suelen practicar las minorÃas étnicas de las montañas, que a su vez originan más erosión e inundaciones.
Durante la guerra de Vietnam, los estadounidenses rociaron gran parte del paÃs con defoliantes quÃmicos -como, por ejemplo, el llamado «agente naranja»- con el propósito de privar al Vietcong de protección y cobertura in situ.
La contaminación que causó esta medida en la cadena alimentaria resultó devastadora y sus efectos todavÃa se hacen notar. No obstante, en los años posteriores al final de la guerra se ha seguido contaminando la tierra, puesto que los agricultores fumigan sus cultivos con sustancias quÃmicas nocivas.