
Ly Thai To ( monarca de la dinastía vietnamita Ngo, Dinh y Le) llegó a Dai La -una antigua ciudad emplazada a orillas del Song Hong (río Rojo)-.
Según la leyenda, éste vio un gigantesco dragón dorado emerger del lago y elevarse volando sobre la ciudad. Persuadido por este augurio, decidió establecer la capital en Dai La, a la que rebautizó con el nombre de Thang Long o Dragón Ascendente.
Advirtió que el terreno que rodeaba el nuevo emplazamiento de la capital era demasiado llano para ofrecer una buena defensa, de modo que mandó construir diques y colinas artificiales. Hoy en día aún es posible distinguir en el relieve esos antiguos movimientos de tierra.
En 1010 el centro de la ciudad real de Thang Long (Hanoi) comprendía ocho palacios y tres pabellones.
El templo de la Literatura, la pagoda de 1 Pilar Único y la pagoda Tran Quoc se construyeron en esta época en Hanoi.
A partir del siglo xvi se construyeron muy pocos edificios en Hanoi. El rey Gia Long edificó una ciudadela de menores dimensiones según el modelo de Vauban, pero los colonizadores franceses derribaron sus muros y puertas, y todo lo que queda hoy en día es la torre de la Bandera. La ciudad imperial fue destruida dos veces en menos de 50 años: la primera en 1786, cuando el monarca Le Chieu Thong ordenó la destrucción del palacio Trinh, y luego en 1820 a manos de Minh Mang, el hijo de Gia Long, furioso porque el emperador chino hubiese reconocido Thang Long (Hanoi) –Y no Hué- como la capital.
Los albores del siglo XVII estuvieron marcados por la llegada de los comerciantes holandeses, portugueses y franceses. Pisándoles los talones llegaron los misioneros cristianos. La enorme influencia de los recién llegados y las ideas europeas provocaron numerosos cambios en la capital de Thang Long (Hanoi). La presencia y la influencia francesas aumentaron hasta llegar a alterar el rumbo de la historia de Vietnam. Cuando en 1882 Hanoi cayó en manos de los franceses, la ciudad experimentó una notable transformación y modernización.